BIOTECNOLOGÍA Y
GLIFOSATO
por Guillermo Mentruyt
El avance de las ciudades sobre el campo resta cada año superficie cultivable. Esto deja como única alternativa aprovechar al máximo la superficie disponible. Cada especie vegetal que el hombre seleccionó para cultivar y alimentarse, llevó consigo y favoreció a sus plagas, que se dispersaron a nuevas áreas.
Los avances de la ciencia y la tecnología han demostrado ser eficaces para aumentar la producción agrícola. Sin embargo, existe un fuerte debate acerca de los riesgos que los productos fitosanitarios y las plantas genéticamente modificadas podrían ocasionar a las personas y al ambiente. Antes de autorizar su uso, los gobiernos realizan cuidadosos análisis, considerando estudios científicos que permiten identificar y cuantificar posibles efectos adversos.
En el caso de glifosato, los estudios científicos disponibles indican que presenta baja toxicidad aguda, no produce efectos cancerígenos, genotóxicos o teratogénicos, tampoco afecta el sistema nervioso ni la reproducción. Por tratarse de un herbicida, produce efectos adversos a algas y plantas.
El futuro de la biotecnología es promisorio para la producción de alimentos, ya que permitirá desarrollar cultivos que puedan crecer en zonas semiáridas o en suelos salinos. La existencia de estudios que muestren efectos adversos de algún producto o tecnología utilizada, no necesariamente implica que exista un riesgo para las personas o el ambiente como para limitar su uso.
|